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“La Pensión” de James Joyce y la epifanía

Indagando en el concepto de epifanía y repensando a qué me remite, arribé a la idea de que se trata de un momento disruptivo y repentino en la continuidad, en donde algo se abre paso, se revela y se transforma. Cuando nos sumergimos en una epifanía, se siente como si nos transportáramos a otro estado, a uno que quizás siempre estuvo allí, pero al que uno no esperaba adentrarse. Por eso, en este cambio, la epifanía te obliga a reacomodarte, y mirar hacía atrás para así resignificar aquello que no es nuevo, pero habíamos registrado distinto. En este sentido, podría decirse que la historia de Joyce provee una experiencia “epifánica”. Primero se nos presenta a la señora Mooney y a los distintos personajes que integran su vida, dándonos la impresión de que en ella estará centrado el relato. Además, el título “La pensión”, también parece aludir a que el núcleo principal estará vinculado a esta mujer y a su trabajo en la pensión. Va avanzando la historia, y se empieza a describir su preocup...

Comentario: “El Chico Sucio” de Mariana Enríquez

En “El Chico Sucio” Mariana Enríquez, siguiendo el estilo que la caracteriza, cuenta el terror que se vive en el seno de la ciudad de Buenos Aires. En este caso, nos propone a la narradora del cuento como la protagonista, que nos cuenta en carne propia su experiencia al vivir en Constitución y cómo, tras atestiguar un hecho que acaba resultándole casi traumático, cambia su percepción del barrio y de ella misma. Desde un principio, la narradora nos plantea que se siente a gusto viviendo en Constitución y que, de hecho, fue una elección. Su familia de clase media tenía una casa que había pertenecido a un familiar y la mantenían en alquiler. Pero la narradora encontraba una mística especial en esa casa y, al hacerse mayor, se muda. La tensión de la historia comienza a sentirse cuando conocemos a sus vecinos de enfrente: una chica joven embarazada y su hijo de, aproximadamente, cinco años, “el chico sucio”. Ambos vivían en la esquina, y su único hogar eran tres colchones apilados y un pa...

Carta de David Lynch a Maradona

Estimado Diego Maradona,                                               Me parece casi irreal estar comunicándome con vos. Muy probablemente no lo sepas, pero en el último tiempo me he convertido en un gran fanático tuyo, y generaste una idea en mi que no puedo quitarme de la mente. Ante todo, me gustaría presentarme porque no se si estás interiorizado en mi trabajo. Mi nombre es David Lynch y me dedico a la producción artística en todas las formas que puedo. En la pintura, en el cine, en la música, en la fotografía. No se si puedo explicar claramente lo que hago, pero lo que sí puedo contarte es que mi intención es fabricar mundos a los que solo podríamos acceder por ese medio. Por eso es que siempre estoy en búsqueda de nuevas inspiraciones, y es así que llegué a vo...

Comentario: “La Hostería” de Mariana Enríquez

Buscando información sobre la autora, me encontré con un comentario que hizo ella respecto a cómo catalogaría el género principal de sus relatos. Según Marina Enríquez, estos son ante todo realistas, porque la realidad muchas veces puede ser más horrorosa que la ficción. Ese punto de vista me pareció importante para entender la historia que yace debajo de “La Hosteria”, que es, por sobre todas las cosas, una historia de la represión. Aquí el efecto terrorífico y de desequilibrio que sufren las protagonistas no nace de algo nuevo, sino más bien de un miedo atado a su identidad y a su historia, a todo lo que las precede. La última dictadura militar, la homofobia, y el machismo son manchas que están arraigadas en lo más profundo de la argentinidad de las cuales es imposible desentenderse. En mi opinión, existe una idea de Argentina como país progresista por ser uno de los pocos que pudo enjuiciar a sus propias fuerzas armadas, por ser pioneros en otorgar el derecho al matrimonio igualit...

Diario Personal: rostros y expresiones que me llamaron la atención

Mi hermana Male, de dos años recién cumplidos, aprendió a fruncir los labios y ahora lo hace espontáneamente en cualquier contexto. También noté que, al mismo tiempo, frunce las cejas con expresión de confundida. Creo que descubrió un movimiento nuevo y esta intentando aprender como y cuando usarlo.  Estaba escuchando una de mis canciones favoritas ("On the sunny side of the street") y me di cuenta que nunca había visto al músico que la toca. Puse Dizzy Gillespie en internet y las fotos que aparecieron me causaron mucha risa. Como es un trompetista, se ve que decidió adoptar el inflar los cachetes como su marca personal, y en la mayoría de sus fotos posa de esa forma.  El otro día volvieron mis abuelos de vacaciones y me vinieron a saludar. Mi abuelo me dijo "¡Hola viejita!" sonriendo, como siempre. Pero esta vez tenía los ojos más caídos. Días antes mi mamá me contó que, mientras estaban en la costa, falleció un primo de mi abuelo. Lo único que pidió antes de morir...

Descripción de la ilustración de David Lynch

La imagen muestra el torso de un hombre, cuyo traje se pierde en un fondo negro. Su rostro esta completamente borrado y se reemplaza por una nube confusa. En esta se combinan diferentes texturas de colores azules, violetas y rosas que acaban por formar una figura que provee varias interpretaciones. Entre ellas, una escalera caracol, un espiral y un signo de interrogación. Además, la figura está rodeada con destellos y rayas de luz. Estos elementos me hacen pensar que la creatividad y la fantasía deben ser definitivamente rasgos importantes del personaje. No debe ser casual que la ilustración parta de su cabeza. Esta elección del ilustrador ha de ser un indicador de que aquellos rasgos pueden describir su forma de pensar. Por otra parte, los límites difusos de la figura y el contraste entre sus colores y el fondo me remiten a lo onírico, a lo surrealista, a lo inconsciente y a las dualidades. La confusión entre sueño y realidad, el ensamble de elementos de diferentes universos, y la e...

Cuento Fantástico: "Escena porteña"

No había peor dolor de cabeza que el de los miércoles. Cuando tenés que volverte a tu casa a las diez de la noche, las mismas cuatro cuadras que hiciste el día anterior se vuelven interminables. Parece inconcebible, pero juraría que en esos momentos las baldosas de Buenos Aires son más rígidas, y hasta les puedo ver una expresión de perversidad. Al llegar al diván de metal agujereado, por un solo segundo la ansiedad baja de volumen. Claro que después se dispara aún mas fuerte al recordar que, seguramente, mi nave de luces rojas seguía lejos. Pero entre tantas series de miércoles repetidos, hubo uno en el que aquellas escenas que me sugerían sensaciones de inquietud culminaron. Un escuadrón de cuadraditos se redobló sobre mi con ganas, claramente, premeditadas de clavarme sus vértices en el ojo. Levanté la vista sin fe buscando un 160 que me salve, cuando de repente, de atrás de un árbol apareció él. Mezcla rara de pinceladas a mano alzada enmarcadas en óxido. Me sonríe, y me invita a d...